A pesar de que la mayoría de médicos consideran necesario informar de los errores médicos a los pacientes y a sus familias, muchos dudan si hacerlo o no por miedo a ser demandados.

La creación de una cultura de seguridad del paciente empieza por educar a los profesionales de la salud en el valor de la transparencia.

En 2015 tres universidades de Seúl participaron en un estudio para evaluar la efectividad de un programa educativo para la comunicación de errores médicos. Se formó a seis médicos residentes y a 79 estudiantes de cuarto año de medicina en esta práctica a través de un programa educativo que incluía casos clínicos simulados y sesiones didácticas. Tras finalizar el programa, el 65% de los participantes afirmó sentirse más seguro para gestionar errores médicos. 

El programa educativo estaba diseñado para enseñar a los participantes a comunicar los errores médicos a los pacientes. La parte práctica se desarrolló a partir de un caso clínico simulado que giró en torno a un error relacionado con la medicación de un paciente con antecedentes médicos de alergia a determinados fármacos. Por turnos, los participantes interactuaron con el paciente y observaron la actuación de los demás estudiantes.

Durante los simulacros, se evaluaron las habilidades para comunicar un error médico, valorando la explicación de los hechos relacionados con el error, la exposición de los pasos a seguir para prevenir futuros errores y cualidades como la honestidad, la sinceridad y la empatía.

A cada caso le siguió una discusión sobre el mismo en el que todos tuvieron ocasión de participar. Además, se realizaciones sesiones informativas que enfatizaron la necesidad de informar a los pacientes sobre los esfuerzos que el hospital llevaría a cabo para prevenir futuros errores. Después de estas sesiones, los estudiantes respondieron a un cuestionario basado en tres viñetas que describían errores médicos de distintos grados de severidad. Las respuestas demostraron que el compromiso con la transparencia disminuía paralelamente a la disminución de la gravedad del evento adverso. Cuando el error era fatal, todos estuvieron de acuerdo en la necesidad de informar al paciente y a la familia. Sin embargo, se mostraron más reticentes con los errores leves.

El programa educativo logró mejorar la confianza de los participantes para informar de los errores médicos a los pacientes y a la familia. A la vez, reveló que el sentido del deber variaba dependiendo del grado de severidad del daño provocado por el error. El origen de este comportamiento puede encontrarse en el miedo al despido o a una demanda por mala praxis.

Fuente original: Kim CW, Myung SJ, Eo EK, Chang Y. Improving disclosure of medical error through educational program as a first step toward patient safety. BMC Med Educ. Marzo 2017; 17(1):52. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28259161

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Cultura de seguridad - Errores de medicación - Notificación de eventos adversos