La frecuencia de eventos adversos en Atención Primaria es baja, pero aún es posible reducirla más.

La calidad de la atención sanitaria pasa por asegurar a los pacientes que los tratamientos y cuidados que reciben no les causen más daño que aquel derivado de la evolución natural de su enfermedad y del justificado para su manejo.

En España se han llevado a cabo estudios para evaluar el impacto de los eventos adversos ligados a la asistencia sanitaria y se han elaborado estrategias de prácticas seguras para mejorar la seguridad del paciente.

La Atención Primaria es el nivel asistencial más utilizado por la población. El Ministerio de Sanidad, en colaboración con las comunidades autónomas, diseñó la Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud 2005-2011. Esta estrategia financió estudios como El «Estudio de la Seguridad de los Pacientes en AP de Salud» (APEAS) que reveló que la práctica sanitaria en Atención Primaria es “razonablemente segura”, con una frecuencia de eventos adversos baja y un predominio de los de carácter leve.

Después de más de una década desde el lanzamiento de la estrategia nacional, el Grupo de seguridad del paciente de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, SEMFYC ha abordado los nuevos retos aalcanzar para garantizar la seguridad del paciente en Atención Primaria.    

Hace falta promover la cultura de seguridad del paciente, que implica a todos los trabajadores de la organización sanitaria. Cada uno debe conocer y asumir sus responsabilidades relativas a la seguridad del paciente para prestar la mejor asistencia posible. Este conocimiento incluye ser consciente de que ocurren errores y se trabaja para mitigarlos. Generar un clima de confianza permite hablar abiertamente de los errores y aprender de ellos. Los sistemas de información y notificación de incidentes relacionados con la seguridad del paciente facilitan dicho proceso. Estos deben ser no punitivos, pues muchos profesionales temen informar de sus errores por miedo a las consecuencias negativas que puedan acarrearles. Cuando ocurre un error, debe investigarse su causa. Por esta razón es importante promover la investigación en seguridad del paciente.    

La implementación de prácticas seguras en el Sistema Nacional de Seguridad es otra prioridad, siendo las relativas al mejor uso de la medicación las que mayor impacto tienen. Cabe destacar la informatización de la historia clínica que ha permitido integrar sistemas de ayuda a la prescripción y seguimiento de la medicación. La comunicación entre profesionales y pacientes debe ser fluida y estos últimos deben implicarse en la estrategia de seguridad. Los beneficios que reporta esta implicación incluyen el uso seguro de la medicación.

La participación de España en los foros internacionales sobre seguridad del paciente permiten estar al día de los avances del tema. La seguridad del paciente en Atención Primaria mejora gracias al trabajo de los equipos informados e implicados.

Fuente original: Astier Peña MP, Torijano Casalengua ML, Olivera Cañadas, G. Prioridades en seguridad del paciente en Atención Primaria. Atención Primaria, Vol. 48 (1), 3-7. Enero 2016. Disponible en:  http://www.elsevier.es/es-revista-atencion-primaria-27-articulo-prioridades-seguridad-del-paciente-atencion-S0212656715002474

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